MEMORIA SOBRE LA CONDUCCION DE AGUAS A MADRID : formada en cumplimiento de la Real Orden de 10 marzo de 1848. Con arreglo á las instrucciones dadas por la dirección general de Obras Publicas.

Autor

ENCUADERNACION MADRID

Descripción

Madrid: Imprenta de la Publicidad, á cargo de M. Rivadeneyra, 1849. 4to. Vii pp., [1] h., 312 pp., 3 grandes láminas plegadas de mapas. Excelente encuadernación en tafilete rojo con muy fina decoración en oro. Título y adornos románticos en lomo, plana delantera con el nombre Excmo Sr. Duque de Valencia, (Ramón María Narváez y Campos) y detrás adorno estampado en oros y ambos dentro de bello marco con grandes hierros en cada esquina y filetes. Dentro, las guardas en seda. Cantos y contra cantos decorados también en oro, así como los cortes. Impecable estado de conservación. Sellos de tampón de la biblioteca del Conde Torre MusquLz. leves roces en tapas.-

Comentario

3 grandes mapas plegados: Conducción de aguas a Madrid, Plano en por los ingenieros Juan Rafo y Juan de Ribera/ Vistas del Pontón de la Oliva. / Plano topográfico de la conducción de aguas a Madrid. A mediados del siglo XIX, Madrid tenía una población de 220.000 habitantes y disponía de un sistema de abastecimiento de agua basado en el aprovechamiento de recursos subterráneos, que eran captados mediante perforaciones que drenaban los macizos rocosos y posteriormente eran canalizados hacia depósitos emplazados en la ciudad mediante galerías subterráneas, conocidas como viajes del agua, algunas de las cuales llegaron a alcanzar longitudes superiores a los 14 km. Desde los depósitos se distribuía el agua a fuentes, y de allí era transportada a las viviendas por los aguadores, cuerpo que llegó a estar integrado por 900 personas. Este sistema que fue introducido durante la presencia de los árabes, era capaz de aportar a la ciudad en torno a 2.150 metros cúbicos al día, cantidad que supone una dotación de unos 10 litros por habitante y día, menor, con gran diferencia, a la disponible en las grandes capitales europeas de esa época. Además, el sistema era incapaz de asegurar el abastecimiento de la población en situaciones de sequía y, mucho menos, de posibilitar las expectativas de crecimiento y desarrollo de la ciudad, con el consiguiente incremento de la demanda de agua urbana e industrial. //Tal era la situación que, en marzo de 1848, Juan Bravo Murillo, entonces Ministro de Instrucción, Comercio y Obras Públicas, encargó a una Comisión integrada por los ingenieros Juan Rafo y Juan de Ribera estudiar los proyectos de suministro de agua a Madrid que se hubieran redactado con anterioridad, especialmente los de Pedro Cortijo y Francisco Javier Barra, con objeto de analizar posibles alternativas al sistema de abastecimiento existente. // En diciembre de ese año, la Comisión presentó su informe, conocido como Memoria sobre la conducción de aguas a Madrid, en el que se propone una solución consistente en disponer de una presa en el río Lozoya, en el lugar conocido como Pontón de la Oliva. Una conducción de unos 70 Km. uniría el embalse con los altos de Chamberí y se construiría un depósito con una capacidad suficiente para garantizar el consumo de la población durante cinco días. La fallida pretensión de financiar las obras con fondos privados y la salida de Bravo Murillo -principal impulsor de las mismas- del Gobierno fueron las causas relevantes de que la ejecución del proyecto se retrasara dos años. // Hubo que esperar al regreso de Bravo Murillo a la Jefatura del Gobierno - enero de 1851- para que el proyecto se relanzara. El 18 de Junio de ese mismo año, la Reina Isabel II firmó el correspondiente Real Decreto para la ejecución de las obras para el abastecimiento a Madrid y que supuso, de hecho, la creación del Canal de Isabel II. El proyecto contó con la financiación del Ayuntamiento de Madrid y de diversos miembros de la Familia Real, de la nobleza y algunos inversores privados. Entre ellos, destaca la aportación de la propia Reina Isabel II, que ascendió a cuatro millones de reales. // Las obras se iniciaron el 11 de agosto en la presa del Pontón de la Oliva y finalizaron en 1858, después de siete años de intensa actividad, jalonada por numerosos problemas económicos (déficit de financiación durante el bienio 1854-1855) y técnicos, motivados, fundamentalmente, por las filtraciones que se detectaron en el embalse del Pontón de la Oliva. La inauguración oficial fue el 24 de junio de 1858 en la calle ancha de San Bernardo de Madrid. Palau: 160963.

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